lunes, 20 de octubre de 2008

RESEÑA HISTÓRICA DEL PUEBLO DE LA DIVINA PASTORA DE BARAIVED

El pueblo de La Divina Pastora de Baraived, se encuentra localizado en la Península de Paraguaná, Estado Falcón, limitando al norte con Adícora y en su ángulo noroeste con Pueblo Nuevo de Paraguaná; por el oeste, en su ángulo noroeste con Pueblo Nuevo, Buena Vista y Santa Ana de Paraguaná; por el sur con Coro y por el este con el mar Caribe. La parroquia Baraived por su extensión (298 km2) ocupa el tercer puesto en el territorio del Municipio Falcón.


Baraived, como se conoce en la Península, fue fundado en terrenos pertenecientes a los ejidos de la ciudad de Coro en tiempos de la Corona, conforme a la orden otorgada por el gobernador Don Diego Osorio en 1594, pero antes, en 1560, Alonso Arias Vaca, prevalido de su condición de Gobernador de la Provincia, usufructuaba unas tierras en Paraguaná denominadas “las sabanas de Pasto Floxo” donde tenía grandes rebaños de ganado vacuno y equino y se supone que estas son las sabanas de Baraived cercanas al puerto de Adícora, sitio de embarque del ganado que además siempre han sido excelentes para la actividad pecuaria. Una de las primeras referencias sobre el pueblo de Baraived, la consigna el Teniente Justicia Mayor de Coro, Pedro Felipe de Llamas en 1768, en un informe sobre la ciudad y su jurisdicción presentado al Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, Don José Solano; allí, el funcionario menciona entre las poblaciones paraguaneras a Santa Ana, con sus agregaciones de Taquato y Baraibede, conformadas por trescientas personas entre blancos comunes, mestizos y negros. Para entonces, Baraibede tenía una capilla. También menciona en este informe los puertos y fondeaderos de la región coriana, entre ellos, los de Hadicora, Curubitos, Buchuaco, Cariguayana, Tiraya y Jaima, algunas de las mil puertas que tenía Paraguaná para la entrada de extranjeros, lo que hizo posible que el pueblo de la Divina Pastora de Baraived se poblara por agricultores, que laboraban en las tierras concejales “algunos de ellos de origen canario y francés”.


En los apuntes del estudioso Pedro Manuel Arcaya, se presenta el termino “Baraibed”, asociándolo a vocablos caribes y arhuacos referidos al mar. La versión más difundida (Juan de la Cruz Esteves), es la de “unos marinos, que habían perdido el rumbo, recalaron a la costa contigua a este lugar y al varar su pequeña balandra en los bancos de arena para desembarcar y practicar el reconocimiento al desconocido paraje, uno de los desorientados marineros dijo: Vara y Ved”.


En 1773 el obispo Mariano Martí en su visita pastoral llegó al sitio para ver la capilla de la zona. En aquel entonces la región contaba con 600 habitantes que ocupaban unas noventa casas. No había indígenas. Era gente pobre que vivía de la siembra y también cazaban tortugas en el mar. Se considera esta la relación más extensa sobre el poblado durante la Colonia. El prelado comienza indicando la calidad de las tierras y la invocación de su oratorio a la Divina Pastora, cuya imagen “del único altar mayor es de escultura, dorada y muy hermosa”. El Obispo describe las características de la construcción de la iglesia y los ornamentos, refiere que el templo no era “de particular alguno, sino de todos estos vecinos, comúnmente pobres que viven de algunos maíces que siembran de los cuales pagan primicia al cura”, señalando su adscripción a la Parroquia de Santa Ana. De allí se trasladaba el sacerdote para atender a los fieles, y en su cementerio eran enterrados los pobladores de Baraived.


Expresa el Obispo Martí que el vecindario era bastante numeroso, con setenta u ochenta casas, indicando que “no es de indios, sino de blancos españoles, negros, mulatos y zambos.”, de escasos recursos económicos y dedicados al cultivo del maíz, sin ningún escándalo particular que corregir, empeñados algunos en la pesca de tortugas que vendían a bordo de los barcos, pero atraídos al “vicio del juego de dados y naypes y de la bebida de aguardiente”. En los apuntes de Martí, Baraived se presenta como el primer pueblo mestizo de Paraguaná, carente de recursos pero con un definido sentido comunitario.


De generación en generación se ha transmitido el relato de la llegada al pueblo de la imagen de la Divina Pastora. Esta imagen tallada en madera, contaban los antepasados que llegó en una embarcación procedente de Europa, a través del puerto de Adicora en compañía de otras imágenes que al ser desembarcadas se mezclaron y por equivocación la Divina Pastora fue llevada al templo de Baraived. Al percatarse del error, los encargados de recibir la imagen intentaron hacer los cambios, pero estaba tan pesada que no fue posible levantarla y considerando que eran designios de Dios, decidieron dejarla.


Baraived fue erigida en parroquia independiente en diciembre de 1773; antes estuvo adscrita al Curato de Santa Ana. Durante la guerra emancipadora existió allí un fuerte.


En la “Guía General de Venezuela”, editada en 1929 por F. Benet, se presentan algunas noticias sobre el Municipio Baraived. Señala la publicación que lo conformaban, además del pueblo de Baraived, las aldeas y caserios de Miraca, Maquigua, Coraunare (Camunare), Charaima, La Aguada, Tura, Guica, El Nuipital, La Falda y Maututo. Presenta como Jefe Civil a Leoncio Alejandro Gámez y como su secretario a Isaac López. Gámez era dueño del fundo agropecuario “San Hilarión”, colindante con el de “Manare”, que en 1835 había comprado y refaccionado el judío curazoleño Josue Leví Maduro, abuelo de Don Isaac López. Ambos fundos, se encuentran en las cercanías del pueblo de la Divina Pastora.


La iglesia de Baraived, al igual que la población, fue mudada por causa de inundaciones en el año de 1877, de manera que no es la misma que describió el obispo Martí en su visita de 1773. La población estuvo asentada a un kilómetro hacia el Este de donde está ahora. Salomón Valles era el Jefe Civil de Baraived entonces y “pensó que tenía derecho a exigirle a los baraivedenses una contribución en dinero o especie. La especie consistía en una carga a lomo de burro, de piedras, tejas, cal, arena ó madera, según las posibilidades del donante, u horas de trabajo en la construcción de la nueva iglesia y la gran mayoría de los nativos estuvieron de acuerdo con lo exigido”. Valles fue el líder de la construcción de la actual iglesia de la Divina Pastora. Tal como la de Pueblo Nuevo, de esta iglesia no se conservan títulos. El Ministerio de Justicia le hizo una buena reparación en 1977 y alberga imágenes muy veneradas por la población, una Divina Pastora, un San Antonio de Padua y un Sagrado Corazón de Jesús.


La iglesia de la Divina Pastora es una obra arquitectónica propia de la época colonial; está declarada Monumento Histórico Nacional el 2 de agosto de 1960 según Gaceta Oficial Nº 26.320. Su planta es rectangular y el interior está formado por una nave central con el presbiterio, zona del altar mayor- ubicado a tres escalones sobre ella; el baptisterio, donde se realiza el rito bautismal, está alineado a la fachada principal, la cual es simétrica; el portal principal es de estética neoclásica (imitación del arte griego y romano) y se compone de pilastras (columnas decorativas) cilíndricas unidas a la pared sobre las que descansa un frontón triangular. La fachada presenta dos ventanas-campanarios a cada lado. El elemento que remata la ornamentación está definido por un frontón lobulado, con óculo (ventana redonda) bordeado por un rombo. En la fachada lateral derecha se encuentra otro acceso, jerarquizado por una portada con pilastras y frontón triangular, que alberga una gran puerta de doble hoja delimitada por un arco de medio punto. El techo de la nave principal está compuesto por estructuras de madera y su acabado natural muestra el color original. La cubierta exterior es de tejas de arcilla, que a finales del siglo XX fue reparada con tejas hechas en el vecino pueblo artesanal de Miraca.


El pueblo de la Divina Pastora de Baraived conserva muchas tradiciones culturales, como el canto de los salveros, de gran arraigo, y la concurrida celebración de su santa patrona. Las fiestas patronales se celebran el 8 de septiembre en honor de la Divina Pastora, pero también son rumbosas las fiestas de San Antonio de Padua. Desde la Colonia, las “fiestas patronales” eran un espacio para el regocijo de los pobladores. Numerosos son los documentos que muestran las características de las festividades: misas, novenas, rosarios, comuniones, confesiones, bautismos, procesiones, pero también cuerdas de gallos, ventas de fritangas y guarapos en los alrededores de las plazas, música y bailes en las calles, tarantines de ventas, juegos lícitos y prohibidos, ron y aguardiente. Los organizadores de “Las Fiestas de la Pastora”, en calidad de Mayordomos, de los que se recuerda a la Sra. María Isolina Coello de Vargas, recogían la “limosna” que les permitía celebrar la festividad.


Cada año, acercándose las “fiestas del día ocho” se remosaba la imagen de la virgen para embellecerla, con pinturas oleosas, por lo que muy probablemente a mediados del siglo XX tenía colores en su vestido diferentes a los originales. Iniciando 1980, a través de la industria petrolera (LAGOVEN específicamente) se logró la restauración en el Estado Aragua de la imagen, dejando al descubierto una virgen tallada en madera de una belleza inigualable. Lo que durante años los pobladores tomaron como remiendos en los dedos y el cayado, resultó ser anillos y el efecto de las uniones de oro en el cayado de plata, además se logró descubrir polvo de metales preciosos en el decorado de las prendas de vestir.


En el año 1964 un grupo de personas de Baraived constituyeron la Sociedad Divina Pastora presidida por Erasmo Camacho y luego por su hermano Hermenegildo. Esta Sociedad daba un aporte anual por persona de 20 Bs., lo que permitía remosar la imagen de la virgen y la iglesia, comprar fuegos artificiales y traer la “retreta musical” para las vísperas, misa y procesión. El grupo se registra como Sociedad Civil sin fines de lucro, presididos por Antonio VanDerBiest y en 1974 se celebraron las "Mini-Ferias Patronales de la Divina Pastora” y luego, a partir de 1978, las “Ferias de la Divina Pastora”. En los últimos años, al crearse el comité religioso en el pueblo, es este grupo el encargado de dirigir las actividades religiosas en honor a la Pastora.


Ese permanente desvelo de esta colectividad por mantener la tradición es de innegable trascendencia porque contribuye eficazmente a despertar el espíritu solidario y robustece ese algo tan necesario como es el alma de un pueblo, elemento sustancial para la convivencia colectiva y soporte indispensable para lograr metas de progreso.


Los fuegos artificiales de la víspera de la Divina Pastora han sido desde siempre uno de los mayores atractivos de la celebración, y convocan en Baraived a gentes venidas de todos los rincones de Paraguaná, del Estado Falcón e incluso de otras regiones del país a donde han tenido que migrar algunos coterráneos, haciendo de ellas una de las pocas fiestas patronales con verdadera vida y dinamismo, en oposición a la decadencia de muchas otras, que no logran convocar a los pobladores. Esta manifestación tiene sus comienzos a mediados del siglo XX (década de 1940), cuando Jesús María Reyes y Domingo Camacho (padre de Erasmo y Hermenegildo) permanecen 6 días a la deriva en un barco en alta mar, y cuando el barco comienza a hundirse lanzan una medalla de la Pastora que logra taponar el orificio por donde se hundían y en agradecimiento a la virgen por el milagro de la vida, deciden traer un espectáculo pirotécnico para engalanar la víspera encabezado por la figura de un barco, convirtiéndose los fuegos artificiales de la víspera en una tradición que perdura hasta nuestros días.


Mención especial merecen algunas actividades que se llevan a cabo tradicionalmente durante las festividades, tal como el rompimiento del mes de la Pastora que inicia con un alegre repique de campanas y el sonar de fuegos artificiales a las 12 de la madrugada del primero septiembre, los juegos populares de Don Alejandro Sánchez, la caravana de agricultores de Don Rafael Primera, la pesca de orilla de Víctor Julio García (constituida en Patrimonio Cultural), la fiesta de los niños de Carmen Colina (Tía Fefa), todos miembros fundadores de la Sociedad Divina Pastora en 1964. Además el resto de la población, dirigidos por el comité religioso, se dedica por completo a la organización de la Novena a la Divina Pastora que inicia el 29 de agosto de cada año en los diferentes sectores del pueblo, culminando el 7 de septiembre en la iglesia con la Víspera. En esta actividad los pobladores dan lo mejor de sí para celebrar en grande la visita de la virgen a sus sectores con veladas culturales y religiosas.


Este pueblo que vivió durante años de la agricultura ha ido de la mano del progreso y aún cuando es muy tradicional y conserva la agricultura y cría, ha sembrado en el país un sin fin de profesionales exitosos, luchadores, grandes trabajadores, que acercándose el mes de la Pastora se dan cita como una gran familia, para la celebración de la Fiesta más grande del pueblo, La Fiesta del Día Ocho en honor a la Pastora. No en vano, el “Canto a Paraguaná” haciendo referencia a Baraived, reseña: “Baraived pequeñita se acomoda, pero en llegando su patronal fiesta el fervor la suspende y crece toda llena de amor hacia Nuestra Señora. ¡Con cuánta fe hiperlúdica se apresta a venerar su celestial Pastora! Y no falta quien el ocho de septiembre al cantar el himno a la virgen, para despedir la procesión, llame melancólicamente la atención sobre la desaparición de la sonrisa en el rostro de la Pastora.


HIMNO A LA DIVINA PASTORA DE BARAIVED

Letra y Música R.R.P.P. Feliciano Gastaminza (U)


De los cielos, Gran Señora

De Baraived, bella Pastora

Tú los ayes, tú las quejas

De tus ovejas, quieres oir


Si las guía tu cayado,

Quieren seguirte

Por monte y prado

Si sus huellas tu luz baña

A tus montañas quieren subir


Bella Pastora, tus manantiales

Contra mis males tienen virtud.

Dame zagala de mis amores,

Dame las flores de la salud


El rebaño se despide

De su Pastora, hasta la aurora

Cuando brille el sol de nuevo

Todo el rebaño ha de volver


No me dejes Dulce Madre

Que sin tu ayuda

No hallo ventura

Guía siempre nuestros pasos

Patrona y Reina de Baraived

Recopilación de datos realizada por Dra. Carmen Chiquito a través de Entrevistas y Revisión Bibliográfica

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